En su etapa universitaria estudió matemáticas y física en la Universidad de la Sorbona, pero hacia 2019 decidió abandonar los estudios. Según ella misma ha explicado en varias entrevistas, sentía que el camino académico no estaba a la altura de la urgencia de la situación climática y que necesitaba implicarse de manera más directa. A partir de entonces, orientó su vida hacia el activismo a tiempo completo y también hacia una formación práctica vinculada a la agroecología y la agricultura, buscando coherencia entre su discurso político y su forma de vivir.
Lazare se dio a conocer inicialmente a través de su participación en Youth for Climate France, el movimiento juvenil inspirado en las huelgas escolares por el clima impulsadas por Greta Thunberg. Sin embargo, pronto consideró que las manifestaciones simbólicas no eran suficientes. En 2018 participó en la creación del colectivo Désobéissance Écolo, que promovía acciones más confrontativas y visibles para denunciar la inacción del Estado y de las grandes empresas frente al cambio climático.
Su figura ganó aún más notoriedad como una de las fundadoras y portavoces de Les Soulèvements de la Terre (Los Levantamientos de la Tierra), un movimiento que articula luchas ecologistas, campesinas y territoriales. Este colectivo ha organizado acciones directas contra proyectos considerados destructivos, como los grandes embalses de agua para la agroindustria, infraestructuras energéticas o desarrollos industriales. Estas acciones han generado una fuerte polémica en Francia, ya que incluyen sabotajes materiales y ocupaciones, lo que ha llevado a que el movimiento sea acusado de violencia por parte del gobierno.
En 2023, el Estado francés llegó a decretar la disolución de Les Soulèvements de la Terre, una decisión que provocó un intenso debate público. Léna Lazare apareció entonces en numerosos medios de comunicación defendiendo la legitimidad de estas prácticas, argumentando que la verdadera violencia es la destrucción de los ecosistemas, el acaparamiento del agua y la falta de respuesta política ante una crisis que amenaza la vida misma. Rechaza el término “ecoterrorismo” y sostiene que la desobediencia civil ha sido históricamente una herramienta necesaria para lograr cambios sociales profundos.
Más allá de la confrontación política, Lazare insiste en la importancia de construir alternativas concretas. Vive y trabaja en el medio rural, donde se dedica a la agricultura y a la panadería, y defiende un activismo arraigado en los territorios, conectado con las comunidades locales y con otras luchas sociales, como las del campesinado y los trabajadores. Para ella, el combate climático no es solo una cuestión ambiental, sino también social y democrática.
En conjunto, Léna Lazare representa una nueva generación de activistas climáticos en Francia: una generación que combina reflexión política, acción directa y modos de vida alternativos, y que busca sacudir las estructuras existentes para forzar una respuesta a la urgencia ecológica.
https://fr.wikipedia.org/wiki/L%C3%A9na_Lazare?utm
https://contrepoints.org/soulevements-terre-ecologie/
https://www.humanite.fr/societe/journee-du-8-mars/lena-lazare-femmes-et-climat-meme-combat























